lunes, 18 de abril de 2016

Mi amigo Peter

Pequeño, peludo, más listo que el hambre y extremadamente cariñoso. Simpático como él solo y con esa chispa de inteligencia en los ojos. Foto tomada este mismo sábado, con un móvil.


lunes, 11 de abril de 2016

Cada oveja, con su pareja

No sé por qué, estas dos ovejas así recostadas me recordaron a esas figuras algo hieráticas, y siempre sonrientes, que los etruscos nos han legado. Fotografía tomada el pasado martes 22 de marzo.


jueves, 7 de abril de 2016

Mini relato (I)

Dos ejércitos se encuentran
por 
Carlos Olalla Linares

El pastorcillo –apenas un muchacho– hacía rato que observaba desde lo alto las dos largas columnas de soldados que se aproximaban, marchando en ordenada formación, por la llanura que se extendía a los flancos del promontorio. No cabía duda de que los dos ejércitos se dirigían el uno contra el otro. Y, transcurrida ya buena parte de la mañana, aquellas dos corrientes, compuestas de corazas que lanzaban sus destellos bajo el sol del mediodía, como aguas cristalinas que fluyen aún mansas solo un momento antes de precipitarse al abismo, estaban, efectivamente, a punto de encontrarse. Al pie mismo de la colina, uno frente al otro, los dos ejércitos se detuvieron y sendas nubes de polvo se posaron con parsimonia. Por un breve espacio, reinó el silencio. Se midieron las fuerzas. Luego, sin razón aparente ni señal premonitoria, a la orden de los generales, la batalla dio comienzo. Las dos columnas se aprestaron a encontrarse en medio de espantosos alaridos proferidos por los combatientes. Una nube de polvo se elevaba sobre ellos ahora, que le velaba la horrenda carnicería que se había desatado abajo, pero el entrechocar metálico de las armas entre sí y contra las duras corazas de acero, los gritos de los hombres al asestar los golpes, los quejidos de los que los recibían, los lamentos de los heridos, los gemidos de los moribundos y los relinchos de los caballos; en definitiva, el fragor de la batalla, le llegaba nítidamente y dibujaba con toda claridad en su imaginación las escenas que, a unos pocos cientos de metros más abajo, producían aquellos terribles sonidos. Pronto, el campo se fue llenando de cadáveres mutilados, y la sangre y las vísceras derramadas colmaron el aire con un olor denso e inconfundible. El hedor de muerte penetró en su cerebro y se abrió paso hasta lo más profundo de su alma dejando en él una huella que nunca se borraría. Por lo que el muchacho podía vislumbrar a través del velo de polvo que envolvía el combate, la lucha no parecía obedecer a ningún designio; no había planes de batalla, solo la ciega ira parecía guiar a los guerreros que asestaban los golpes con furia. El estrago se prolongó hasta el crepúsculo; hasta que no quedó un solo soldado en pie: ninguno de los hombres que allí combatieron sobrevivió a aquella jornada.
El muchacho permaneció aún pensativo, meditando largo rato. La visión de aquel holocausto había dejado una profunda impresión en su espíritu. Tal hecho no hubiera tenido trascendencia histórica, de no ser porque aquel humilde pastor, casi un niño aún, estaba llamado a ser un día emperador. Pero eso, ni siquiera él mismo lo sabía en ese momento.


FIN

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martes, 5 de abril de 2016

Disolución

Günter, en su soledad, estaba completamente rodeado por una multitud; por una multitud de rostro perfectamente desfigurado, que camina con paso firme hacia un destino muy pequeño, pequeñísimo... ya casi no existe. Por una muchedumbre de soberanos ciegos, que se guía a sí misma. Deseaba fervientemente escapar a este desatino, pero le era imposible zafarse de los cuerpos que lo rodeaban, y este pensamiento, como un nublado, oscurecía a todos los demás que alentaban en su mente. Una pesada roca obstruía la fuente y de ella ya no brotaba nada, salvo un angustioso deseo de abrirse paso, como una respiración que no encuentra aire que llene sus pulmones.
A Günter le gustaría ser leve y flotar remontándose sobre las cabezas; y contemplar con alivio, desde lo alto, alejarse el batallón en cuyas filas hay ya un feliz ausente. Escapar a la tiranía de una tropa que, obedeciéndose solo a sí misma, no sabe a dónde va. Quisiera tener una eficaz palanca, capaz de mover un mundo, para liberar el manantial y lavarse otra vez en él, hasta limpiar de su organismo el hediondo hedor de la mendacidad. Ellos mismos habían apagado la estrella hacia la que caminaban. Oscuridad en el cielo, y nada más.

lunes, 4 de abril de 2016

Promesa cumplida

Hace unas semanas –exactamente, el día 14 del mes pasado–, colgué aquí una foto en la que, al trasluz, se vislumbraba una flor formándose en el interior de su capullo. Una promesa de futura belleza. Pues bien, el tiempo se ha cumplido, el ciclo se ha completado y nos obsequia con tres oportunidades para florecer.



domingo, 3 de abril de 2016

Un vistazo sobre Capella

Günter dirigió su telescopio a Capella, la estrella más brillante del Auriga; en realidad, una estrella doble, cuyas componentes tienen tipos espectrales G8 y G1, aunque eso, probablemente, os dirá muy poco sobre lo que allí sucede. Quizá las soledades de Bellatrix le jugaran malas pasadas a su mente; acaso su telescopio no fuese lo bastante potente. pero Günter creía conocer bien la corte de los avestruces. Hacía tiempo desde la última vez que había observado su sociedad y, desde entonces, las cosas habían cambiado bien poco. «Estos tipos», –se dijo– «no han aprendido nada. Han de venir días peores», añadió aún. Y Günter cerró su telescopio, pues no era una visión agradable para un domingo por la mañana.