sábado, 28 de julio de 2012

Alas de paloma

Como en el salmo, también yo quisiera que me brotasen alas, y volar muy arriba en el cielo; y acostarme sobre un lecho de nubes, y contemplar la tierra y los asuntos humanos desde lo alto, para encontrar la paz.

viernes, 27 de julio de 2012

Alea jacta est!

Que estamos abocados al desastre medioambiental y climático, es algo que llevo diciendo desde hace años. Sé que me pongo muy pesado con esto, y admito que puedo estar equivocado: nada me gustaría más que ser un alarmista,  que ser injustificadamente pesimista. No obstante, el periódico Le Monde trae hoy una noticia que no podía por menos que esperar. Con el demoledor título de ¿El fin del planeta en 2100?, se apoya en un artículo recién aparecido en la revista Nature. Que el planeta se dirige hacia cambios irreversibles y catastróficos a causa de la actividad humana —y yo añadiría, a causa de una codicia desbocada, que ni mira ni repara—, es algo que ve cualquiera que tenga ojos en la cara y ame un poco la belleza y la vida en este planeta. En otra ocasión dije que, usando un lenguaje un tanto bíblico, esto era una afrenta contra Dios:

Ben Hur, dirigiéndose a Mesala: No, te prevengo yo. Roma es una afrenta a Dios… Pero ahora te digo que resonará un grito tan grande de libertad como jamás se habrá oído en el mundo.


Es una forma algo melodramática de decir que todo esto es una falta de respeto, que tiene que haber un modo de hacer las cosas con más cabeza y que ya no nos queda apenas margen de maniobra. No se trata de vaticinar el Apocalipsis y de acojonar a todo el mundo; no sé si faltan 100 años, 25 o nada para traspasar el punto de no retorno, pero de una cosa estoy seguro: lo pagaremos si no empezamos a hacer algo ya; y contra el avance del desierto, de nada servirán las manifestaciones ni las excusas. La suerte está echada, amigos: ¡aprendamos de nuestros errores y actuemos para crear un futuro mejor! O, si lo prefieren, y atendiendo al dicho popular, ¡Espabila Favila, que viene el oso!

jueves, 26 de julio de 2012

Un privilegio

Esta noche he tenido el inmenso placer y el privilegio de escuchar a Pink Martini en directo. A-B-S-O-L-U-T-A-M-E-N-T-E  M-A-R-A-V-I-L-L-O-S-O-S. Una suerte. Por cierto, yo en mi línea: ¡me he visto todo el concierto con la camiseta del revés!

miércoles, 25 de julio de 2012

Deshielo sin precedentes

Síntomas poco halagüeños. La Nasa informa de un deshielo sin precedentes en Groenlandia. No sé si esto tiene que ver o no con el calentamiento global, pero me parece un nuevo síntoma preocupante; que la Tierra está advirtiendo de que algo muy grave está en curso y nadie toma medidas. Que sucederá como con la actual crisis financiera; que todos apuraremos un poco más, hasta que sea demasiado tarde, y después lloraremos y diremos que la culpa es de otro y que no sabíamos nada y que nos han engañado; sólo que entonces ¡no habrá rescate! Bueno, ahí queda. Y más de lo mismo, aquí. En fin, espero que haya por lo menos diez hombres justos en la Tierra.

viernes, 20 de julio de 2012

Dos citas en una

A propósito de Antonio Machado, en uno de sus poemas decía,


Españolito que vienes
al mundo, te guarde Dios. 
Una de las dos Españas 
ha de helarte el corazón.

Parafraseando a Woody Allen, yo añadiría, ¡Y a veces, las dos en el mismo día!

Recurrencia

Hay quien dice que este microrelato mío, que no ha mucho colgué en otro lugar, se parece a un poema de Machado; puede ser. Juzgue cada cual:

El muchacho levantó sus ojos negros. En el horizonte divisó un palacio; en el palacio una princesa y en su pecho una pena. Y en su pena había un muchacho de ojos negros, que miraba hacia el horizonte y en el horizonte había un palacio…
[The young man, with beautiful black eyes, looked in the distance. On the horizon he could make out a palace; and, in the palace there was a princess and in her heart there was a sorrow; and in her sorrow there was a young man, with beautiful black eyes, who looked in the distance, and made out a palace…]

[Il giovane levò i suoi occhi neri e guardò lontano. All'orizzonte scorse un palazzo; a quel palazzo c'era una principessa che nel suo cuor albergava una tristezza. E nella sua tristezza, c'era un giovane che levatosi i suoi occhi neri, guardava verso l'orizzonte, ed all'orizzonte c'era un palazzo…]

[Le jeune garçon, il avait des beaux yeux noirs, regarda au loin. Sur l’horizon il aperçut un palais ; dans le palais, y avait une princesse. Elle avait une tristesse. Dans cette tristesse y avait un jeune garçon. Il avait des beaux yeux noirs et il regardait au loin et sur l’horizon il aperçoit un palais…] (Je l'ai faite de mon mieux)


Dedicado a mis lectores.
Dedicated to my dear readers.
Dedicato a i miei cari lettori.
Dédié a mes chers lecteurs.



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martes, 17 de julio de 2012

€57A

€57A era un apacible y sencillo planetoide en las afueras del sistema planetario €€ΩS2, cuyos 12 planetas orbitan en torno a una estrella muy chiquita, que puede verse fácilmente en la constelación de Canes Venatici; pero esto lo sabe cualquier escolar de la Tierra, por lo que no insistiré más en tan enojosos detalles. Un día, la paz de sus habitantes se vio alterada cuando llegó al remoto planetoide  una flamante nave interestelar privada, toda llena de elegantes cromados y asientos de cuero. Los habitantes de €57A, que nunca habían visto cosa igual, se arremolinaron alrededor del lujoso vehículo, empañando con su aliento las lunetas tintadas y asustando y, a la vez, llenando de orgullo, a sus vanidosos ocupantes. Por fin, una pareja descendió del vehículo. No se podía decir que fueran exactamente elegantes, pero vestían una ropa con grandes logotipos, vistosamente subrayada por unos complementos a juego, que a los sencillos pobladores de €57A parecieron de lo más exclusivos y deslumbrantes,

—¡Vaya! —exclamó ella, nada más posar su delicado piececito en el suelo, a la par que arrugaba graciosamente su naricilla— ¡Qué olor tan fuerte a pirita hay en este planetoide!
—Excuse, amable y pintoresco nativo —dijo él, dirigiéndose a un asombrado habitante de €57A, mientras señalaba una bolsa con unos extraños palos en su interior—, ¿sabría indicarme el campo de golf más cercano?

El interpelado, que no sabía qué diantres era aquello, se limitó a encogerse de hombros, aunque lo hizo con admirado arrobo. La joven triunfadora de la naricilla hizo un mohín. «Habrá que corregir eso», dijo él.

Los visitantes se instalaron en el hotelito más lujoso del planetoide, lo que no era decir mucho; pronto todos los habitantes de €57A comenzaron a imitar los ademanes, gestos, modos de hablar y, lo mejor que podían, también la forma de vestir de sus huéspedes. También ellos querían ser ricos y gozar del lujo del que la espléndida pareja de recién llegados hacía gala; tumbarse en sillones de cuero blanco y tirarse champán unos a otros: eso sí que era vivir,

—De modo que os gustaría ser ricos como nosotros… —dejó caer el subyugador jovencito.
—¡Ya lo creo, señor! Pero, para eso habrá que estudiar mucho, ¿no? —preguntó el ingenuo muchachito, que acababa de salir del colegio de €57A y asomaba su curiosa cabecita por la ventanilla de la flamante nave espacial.
—¿Estudiar? —preguntó ella— ¿Quieres decir, para saber cosas de ciencia y ser culto y esas cosas raras? —añadió aún, incrédula. El muchacho asintió.
—¡No! De donde venimos, sólo los pringaos son cultos. Allí los llamamos friquis. Son las personas menos populares del mundo y, desde luego, no verás a ninguno de esos tipos a bordo de una preciosidad como esta —dijo, dando una orgullosa palmadita en su magnífica máquina de transporte— ¿Verdad Óscar? —añadió, dirigiéndose a su chófer, con un tono a un tiempo cargado de ironía y complicidad, como una bomba a punto de estallar en el cerebro del colegial.
—Pero —objetó el pequeño—, han sido nuestros científicos los que han hallado la cura del cáncer; vuestros ingenieros, quienes han construido este precioso vehículo. ¿Qué sería del mundo sin los músicos, pintores y escritores de todos los tiempos?

Por toda respuesta, la soberbia pareja soltó una sonora carcajada y subió la ventanilla, dejando al muchacho con un palmo de narices. Literalmente, porque una de las más extrañas características de los habitantes de €57A, es que la sorpresa les hace crecer momentáneamente la nariz hasta la longitud exacta de un palmo.

Mientras la nariz del pequeño recobraba su tamaño normal, su cerebro infantil daba vueltas a lo que acababa de escuchar, y repitió, a cuantos quisieron escucharle, las palabras que aquellos triunfadores le habían revelado a él, el Escogido. Si lo que el Escogido decía era verdad, ¡habían sido unos ingenuos todo este tiempo! El mensaje se difundía por doquier, y llegó también a oídos del presidente de €57A, que estaba preocupado por las elecciones, pero no sabía aún si debía tomarlo en serio o no. Mientras tanto, el apuesto triunfador de la nave espacial privada, fue a ver a un labriego cuyos campos lindaban con uno de los paisajes más bellos del planetoide,

—¿Le gustaría ser rico, buen hombre? —lo tentó— ¿Dejar de trabajar la ingrata tierra y ganar mucho dinero?
—¡Toma, claro! —repuso él— eso, ni se pregunta —lo cual, era cierto.
—Le propongo un negocio redondo: este terreno no vale gran cosa, pero si construimos una gran urbanización de chalets adosados, valdría una millonada. ¿Qué me dice?
—Pero —objetó el labriego—, ¿por qué iba nadie a querer venir aquí?
—Porque este paisaje es verdaderamente bello. ¡Vea que vistas!
—Pero, si lo llenamos de casas, dejaría de ser un paisaje tan bello. Precisamente por eso hay leyes que lo protegen —añadió el aldeano.
—¡Leyes, leyes! Si construyéramos esas casas, todo el mundo podría disfrutar de este paisaje...
—Bueno —interrumpió el hombre—, de lo que quede de él.
—Además, lo que pasa es que el presidente de vuestro gobierno no quiere que seáis ricos, porque estamos hablando de mucho, mucho dinero. Por eso hace leyes que os impiden explotar vuestras tierras.
—Pero —se resistió aún el labrador— las leyes están ahí para protegernos…
—¡No sea ingenuo, hombre! Esas leyes están ahí para que usted, y las personas como usted, no se hagan ricos. De donde yo vengo, cualquiera puede hacerse rico —lo que era básicamente cierto—, pero lo primero es que el gobierno nos deje hacer. Necesitamos libertad.

El labriego se mesaba las barbas: aquello era toda una revelación.

—Podríamos quitar también la policía, para que haya más libertad—dijo el agricultor.
—No, eso no nos interesa. Alguien podría robarnos impunemente: si no hubiese leyes y policías que nos protegieran, estaríamos en manos de los más fuertes.
—Pero sí podríamos poner un campo de golf...
—¡Sí, eso sí! ¡Excelente idea! Un campo de golf siempre es muy conveniente—exclamó el triunfador, halagado al ver lo rápido que su pupilo absorbía sus enseñanzas.

Claro está, en cuanto se difundió la nueva verdad, el pueblo de €57A estalló indignado: exigía que se levantaran las leyes y regulaciones sobre lo que el joven triunfador llamaba "Economía" y se implantase la total "Libertad de Mercado", siguiendo la misma y moderna jerga. El presidente de €57A, preocupado como estaba por las inminentes elecciones, escuchó la voz del pueblo y abrazó él mismo la nueva filosofía, con gran regocijo de sus más allegados. No es necesario decir que salió reelegido. Enseguida, se acometieron obras de construcción por todo el planetoide, hasta que no quedó nada que edificar ni espacio donde hacerlo; entonces, la triunfante pareja se marchó por donde había venido, en una nave aún más lujosa que la que habían traído consigo, aquella que tanta admiración había causado, y aún más ricos (aquí, algunos añadirían "si cabe"; pero, ser aún más rico ¡siempre cabe!). Empero, a pesar de las promesas, en €57A nadie se explicaba por qué no sólo no eran todos acaudalados potentados, sino que eran más pobres que antes; aunque, lo peor de todo, era que también habían perdido los maravillosos paisajes de su planetoide, y la paz y la armonía que reinaban en él. «¡Ah!», suspiraban sus habitantes, «¡Ojalá regresaran y trajeran consigo de nuevo el éxito!». Afortunadamente, tales cosas sólo suceden en sistemas solares muy lejanos.

Fin

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jueves, 12 de julio de 2012

Plutón y sus lunas

El telescopio espacial Hubble ha descubierto una quinta luna —denominada P5— orbitando alrededor de Plutón (para no ser un planeta, no está nada mal), según se anunció ayer miércoles. Sus dimensiones son de unos 20 km de diámetro y tiene forma irregular, mientras que su órbita es circular y tiene un diámetro de 95.0000 km. La noticia ha aparecido en el diario Le Monde, donde se puede consultar: el artículo es más extenso que esta breve nota y aporta imágenes.